lunes, 8 de diciembre de 2008

Charlas


Cuando nos sentimos solos,
cuando necesitamos de alguien que nos haga reir,
olvidar nuestros problemas, darnos conversación,
es cuando nos acordamos de ella.
Nos sentamos sobre sus frias sillas de madera
alrededor de aquel marmol que será testigo de todos los
momento vividos y los planes que aún están por llegar.
Apoyamos sin miramientos sobre ella nuestras palabras,
sin tener en cuenta lo aburrida que estará de escuchar cada noche las mismas historias, las mismas batallas y los mismos planes en boca de diferentes personas...
Así que, cuando necesitemos de esos momentos de calidez
que obtenemos al rededor de ese frío trozo de mármol,
acordémonos que no sólo nosotros hemos pasado por esas mismas sillas y, aunque seguramente tiemble al ver acercase a ese grupo de amigos despreocupados, es consciente que, si una noche no es ocupada
por nadie, se sentirá sola, triste y fría...
...como el viejo trozo de madera que es...

2 comentarios:

Ana dijo...

Esa Chariiiiiiiiiiiiiiiiiiiii, joder tia que buena eres redactando leches, me ha gustado mucho esa reflexión hacía una mesa y una silla que efectivamente ve pasar la vida de muchas personas durante todo el día, cada una con sus problemas y sus historias.

Nota : 11

Cruce

Menelwen dijo...

te agrego a favoritos en mi blog! :)